Hoy tengo sonrisa. Tengo dos sombreros y tres maletas debajo de un radiador. Y una planta que se muere despacio de tanto pensar, apoyada en la ventana del baño.
Una bombilla en la habitación y tres en la cocina. Siete bolis acabados, y una goma sin estrenar... y un montón de tachones.
Un agujero en la cama y otro en el pecho (de la misma medida). Cuatro pañuelos colgando de la puerta de mi armario rojo. Una cita esta tarde a la que no he ido, un broche margarita con todos sus pétalos y un cielo blanco detrás de mi ventana... creo que es una nube enorme, puede que empiece en Roma y no acabe hasta París por lo menos... ¡qué romántico!
Tres pares de botas llenas de barro, de cuando me agacho en un charco a sacar una foto. Y una canción que dice de vez en cuando te echo de menos en italiano... ti manco, ti manco... ti manco tanto...
Pero me faltan muchas cosas... ¿Dónde están tus zapatillas? Tu hoja de afeitar, las recetas exóticas y tus dientes. Tus manos de trapo y no saber ponerse unos guantes. Tu cara de que te vas y no hay nada que hacer. Tus ojos de que no sabes si volverás de nuevo. Tus manos de te quiero y no te olvides aunque deje de llamarte. Tu frente cuarentona y tus ojos de niño, tus orejas pequeñas, tu pecho grande, tu corazón pequeño. El mío, vacío.
Falta mi pantera y mi hermano. Su risa y el ansia de cazar una sonrisa al vuelo para llorar de carcajadas. Su hambre voraz y el compartir incondicional. El sol y las comidas de los domingos.

Vacío, absurdo, complicado, difícil, oscuro, negro, profundo, confuso, imposible, trágico, inútil, enorme... triste.